El 17 de Enero del 2019 a las 19h inauguro en el Museo de Huelva - Sala Siglo XXI la delegada de cultura en funciones Doña Natalia Santos acompañada por el comisario de la exposición D. Manuel Vázquez mi exposición Titulada "Para encontrar el corazón de la naturaleza" .La sala se encontraba repleta de amigos y compañeros artistas así como autoridades locales D.Alberto Fernández Alcalde de Ayamonte, su presidente provincial D.Manuel Andrés González, y carios de sus concejales, Jose Manuel Correa, Laura Sanchez y Francisco Manuel Cristobal.

La muestra se compone de 20 obras fechadas desde el año 1978 hasta nuestros días, un conjunto de paisajes, urbanos y marinas, diversos en su conjunto pero todos realizados al natural.

La exposición se podrá visitar hasta el 8 de Febrero.

Emilio Borrego Ferrer.

 Emilio se inicia como pintor autodidacta, figurativo y paisajista. Empieza pintando lo que tiene ante sus ojos: marinas, barcos y playas y pinta en contacto con la naturaleza, preferentemente al natural. Siempre intenta tener una paleta personal  con el único modelo de la luz y el color de Ayamonte. Emilio  pertenece  a la llamada “Escuela Ayamontína de Pintura” y  huye  de las influencias recíprocas,  que le impone el modelo paisajístico.

 

Emilio ilustra durante muchos años las revistas de las fiestas de Ntra. Sra. De las Angustias y  de Semana Santa de Ayamonte y también, en alguna ocasión, las de  Huelva. Son dibujos rápidos, de síntesis y  a plumilla. Pinta también portadas de libros, que ilustra con viñetas y publicaciones de su pueblo. Autor de varios carteles de diferentes eventos.

 

Ha sido galardonado con más de treinta premios y medallas  en diferentes localidades. Desde el año 1.962 inicia en Huelva su carrera artística, con numerosas exposiciones colectivas e individuales, a partir de ahí es invitado a los principales certámenes de la provincia y también representando a la misma. En varias ocasiones ha ejercido de jurado en concursos nacionales. Planes culturales en los años 1.982 – 83 de la Exma. Diputación Provincial de Huelva así como en diferentes  Ayuntamientos de la provincia. Sus obras han viajado de la mano del desaparecido Enrique Montenegro Pinzón (Presidente de la Asociación de Críticos de Arte de Andalucia) a muy diferentes lugares de nuestra geografía.

 

Exposiciones en Madrid, Sevilla, Bilbao, Zaragoza, La Gomera, Museo de Huelva, etc, etc., incluso fuera de nuestras fronteras en Caracas (Venezuela) y  Boon (Bélgica)

 

Por Manuel Anibal Álvarez Gonzalez.

 

Escritor y poeta.

 

Emilio Borrego Ferrer nació a la luz y a la claridad de Ayamonte en 1945, en el seno de una familia a la que no le era ajena la sensibilidad artística de la pintura, pues tanto su padre como su madre, siendo jóvenes, coqueteaban con los dibujos, disciplina que a ambos se les daba muy bien. Sin embargo sería otro vástago de la familia, Juan, uno de los hermanos de Emilio, pintor exquisito y hombre de una bondad casi franciscana, quien estimularía la capacidad y curiosidad pictórica que dormía, aún sin concretar, en el inconsciente de Emilio. Juan pintaba al lado de Emilio y esa cercanía física fue creando un sentimiento de admiración y empatía que le influyó y a la postre determinaría la vocación con la que hoy se identifica a Emilio y por la que se le conoce incluso por encima de su condición de industrial, lo cual puede considerarse como una victoria del arte sobre los intereses crematísticos de la economía. Nada puede halagar más a una persona que ser asociada por los demás a aquello que realmente ama y le enriquece como artista. Emilio podría contestar a esas personas con las palabras que el poeta ayamontino Jiménez Barberi dirigió a la mujer que una vez le dijo: sólo tus versos quiero. Esta es la contestación del poeta: Eres conmigo demasiado buena, porque quieres mi propio corazón. La pintura es el verdadero corazón de Emilio.

Cuando Emilio tenía seis años su hermano se marchó a Madrid, donde desarrollaría una carrera ligada a sus aspiraciones artísticas, aunque jamás se rompieron, ni se resintieron, los vínculos humanos y artísticos que les unía a ambos, profesándose los dos el respeto y la admiración que caracteriza a quienes saben que la envidia es un sentimiento perverso del alma que hace aflorar lo peor de nosotros y nos empobrece como personas.

Llega la escolarización y el primer año de bachiller y tal vez su primera y más gratificante experiencia artística. La anécdota, estimulante, se produce en la clase de pintura, donde se les ha puesto a los alumnos una muestra para que la pinten. Emilio, que tiene entonces 10 años, se entrega a la labor de plasmar aquello que tiene delante, pero a su manera, dándole a la realidad observada su propio sentido de la realidad, interpretando y hermoseando lo que veía con trazos rápidos, ágiles y sueltos, sesgos personalistas que le harán exclamar a su entonces maestro, don Antonio Moreno Díaz:

  -Hombre, Emilio, tú vas a ser pintor.

 Para un niño de diez años, con todo un mundo de emociones por descubrir y conocer, las palabras del maestro son un estímulo, un acicate para que continúe. Y Emilio, claro, continúa. Pinta cuando puede y se inicia como pintor de forma autodidacta, abriéndose a un universo figurativo, introduciéndose a punta de corazón en el paisaje, especialmente marinas, barcos y playas, entornos de referencia que antecediéndole ya había pintado Joaquín Sorolla en 1919, cuando el pintor valenciano le glosaba a su esposa la luz de Ayamonte. Aquella luz que se refleja sobre las aguas del Guadiana, cuyas irisaciones y reflejos tanto fueron mermando la vista del autor de Ayamonte: la pesca del atún.

La pintura de Emilio ha transitado por diversas etapas. Comenzó a pintar en los años sesenta, que es cuando se produce su periodo de formación, culminando en la época actual, donde su paleta es limpia, valga la expresión, la pincelada es alargada y gana en calidad. Desde el año 2000, sus fondos se calientan y son más rosáceos. Cultiva formatos más pequeños. Y hoy como ayer, fiel a la realidad de su entorno, la pintura al natural sigue siendo su forma de expresión más idiosincrásica, el referente a seguir por quienes quieran referirse a su obra o estudiarla.

Emilio sigue pintando al natural, en contacto con la naturaleza. Pintura de campo, de estar ahí, donde la luz puede ser atrapada de una pincelada, donde las cosas tienen, como debe ser, tres dimensiones. Más tarde se atreverá con el retrato y demostrará que la pintura puede también, cuando quien la ejerce es un maestro, entrar en la trastienda de lo humano y pintar el alma de las personas.

Podríamos seguir hablando de Emilio y de su obra, de sus premios, de las labores artísticas para las que ha sido requerido, pero todo eso forma parte de las estadísticas y lo encontrarán ustedes a continuación en su currículo. Nosotros nos hemos limitado a plasmar su figura. Su obra está ahí. Y su vida. Ambas hablan de él. Y hablan bien, créanme.

 Manuel Aníbal Álvarez González

Escritor y poeta.

 

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